En España, los vehículos se enfrentan a retos extremos: desde los 40°C en Sevilla y en agosto hasta el frío bajo cero de la meseta castellana. Estos cambios de temperatura son causa directa de la mayoría de las averías que atendemos.
Aquí te contamos cuáles son las averías más comunes para que estes alerta y puedas evitar un imprevisto que arruine tu viaje.
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Verano: El enemigo es el calor extremo
El verano en España significa vacaciones, pero también de motores sobrecalentados. El asfalto puede tener temperaturas de hasta 60°C, convirtiendo la carretera en una prueba de fuego para tu vehículo. Las fallas más comunes en verano, son:
El sistema de refrigeración
Es la avería principal de julio y agosto. Si el líquido refrigerante está bajo o el termostato falla, el motor pierde su capacidad de refrigeración, provocando un aumento de temperatura que puede resultar fatal para el vehículo.
Consejo: Nunca ignores la temperatura de tu coche. Si sube de lo normal, para de inmediato.
Los neumáticos y los reventones
Con el calor, la presión del aire tiende a aumentar y si tus neumáticos tienen cortes, están muy desgastados o no tienen una presión adecuada, el riesgo del reventón se multiplica. Además, el asfalto caliente aumenta el desgaste del neumático.
Aire acondicionado
Aunque un fallo en el aire acondicionado no detiene el motor y no te va a dejar parado en la vía, en pleno agosto español es mucho más que una cuestión de comodidad. Viajar a 40°C sin refrigeración dispara la fatiga, convirtiéndose en un riesgo real de accidente. Generalmente, detrás de esta falla solo hay unos filtros sucios o una pequeña fuga de gas que se podría haber evitado.
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Invierno: El frío pasa factura a la electricidad
Cuando llega el frío de verdad, los problemas cambian. Ya no nos preocupa tanto que el coche se caliente, sino que, directamente, no quiera arrancar.
La batería: La gran víctima
Las baterías odian las bajas temperaturas. El frío hace que pierda la fuerza que necesita para encender el motor y si la batería ya tiene más de 3 o 4 años, es muy probable que una mañana de invierno sea suficiente para dejar de funcionar. Según nuestra experiencia, la batería es la causa número uno de asistencia en invierno.
Líquidos y congelación
Si no usas un anticongelante de calidad, el agua del sistema puede congelarse, expandirse y romper manguitos o incluso el radiador. Lo mismo ocurre con el líquido del limpiaparabrisas: si se congela, no podrás limpiar la sal y el barro del cristal, reduciendo tu visibilidad a cero.
Los frenos y la sal en la carretera
En muchas zonas de España se esparce sal para evitar el hielo. Esta sal es altamente corrosiva. Si no lavas el coche con frecuencia en invierno, puede perjudicar el sistema de frenado y otras partes del vehículo.
| Componente | Riesgo en Verano | Riesgo en Invierno |
|---|---|---|
| Batería | Poco frecuente | Muy alto (Descargas) |
| Motor | Sobrecalentamiento | Congelación de fluidos |
| Neumáticos | Reventones por calor | Falta de adherencia (Hielo/Agua) |
| Visibilidad | Deslumbramientos y polvo | Empañamiento y escarcha |
¿Cómo evitar quedarte tirado?
Independientemente de la época, la clave siempre es la prevención. Antes de un viaje largo o de un cambio de estación, te recomendamos:
- Revisar los niveles (aceite, refrigerante, frenos).
- Comprobar el estado de la batería si tiene más de 2 años.
- Verificar los neumáticos.
¿Te has quedado tirado en la carretera? No te preocupes. En nuestro servicio de asistencia y grúas estamos operativos las 24 horas, tanto si el sol aprieta como si la nieve cubre la vía. Tu seguridad es lo primero.
